NUESTROS ARTÍCULOS

Utopia Asequible: Economía Social

Nelly Chávez Moreno

Alfonso Dávila Rodríguez

Abril, 2015.

La ciudad de México ¿una ciudad gay friendly?

Alejo Sánchez

Agosto, 2015.

Tiempos y Contratiempos ¿Qué sí y qué no en los proyectos de economía social?

Olimpia Flores

Enero, 2016.

Publicaciones de interés

Utopía Asequible: Economía Social.

Nelly Guadalupe Chávez Moreno Alfonso Dávila Rodríguez

En México, la economía social y solidaria existe;
y no sólo como propuesta, sino que opera
y está materializada en una infinidad de experiencias.
IINFODE AC


Por definición, la economía social es aquella actividad económica que llevan a cabo organismos del sector social, está basada en relaciones de solidaridad, cooperación y reciprocidad, privilegiando al trabajo y al ser humano, conformados y administrados en forma asociativa, para satisfacer las necesidades de sus integrantes y comunidades donde se desarrollan.

Esta economía emerge como una reacción de la exclusión económica y social que ha permeado sobre una amplia capa de la sociedad que no ha podido acceder a las condiciones mínimas de bienestar social, como vivienda, alimentación, empleo, entre otras. Es decir, adquiere una mayor importancia y se fortalece cuando estas vulnerabilidades provocan un marcado aumento de la pobreza y la desigualdad en la inmensa mayoría de la población.

Sin duda, el empleo es uno de los mejores instrumentos para abatir con la pobreza y la desigualdad, y aunque mejorar las oportunidades laborales es uno de los objetivos que apuntalan la agenda de desarrollo en la mayoría de los países, actualmente existe una crisis generalizada en materia de empleo. En todo el mundo 200 millones de personas, entre las cuales hay un número desproporcionado de jóvenes, están desempleadas y buscan trabajo activamente.

Nuestro país no es ajeno a esta situación, vivimos un panorama incierto tomando en cuenta que en los últimos 30 años la economía nacional registró un crecimiento promedio anual del 2.2 por ciento del PIB, lo cual es insuficiente para dar trabajo a los que se encuentran en una condición de desempleo como a los jóvenes que se incorporan cada año a la fuerza laboral. Lo anterior se agudiza si consideramos que tan sólo en el último año, la pobreza vinculada a los salarios aumentó 12.3 por ciento, lo que se traduce en que el 54 por ciento de los mexicanos no pudo adquirir la canasta alimentaria con el ingreso de su trabajo.

Ante este escenario, resulta necesario revisar y replantear otras alternativas de desarrollo con un alto componente social, así como reflexionar en torno a cuáles pueden ser las dificultades para su implementación. El presente ensayo es un esbozo de cómo opera hoy la economía social y solidaria en el país, que compartimos desde la perspectiva del Instituto de Investigación y Fomento al Desarrollo AC (IINFODE), abordamos entonces, el funcionamiento de la economía social en el contexto internacional y nacional y sumamos elementos importantes los cuales hemos enfrentado desde la práctica. Planteándonos en todo momento la pregunta de cómo encontrar nuevos mecanismos para satisfacer con dignidad las necesidades de las personas en las comunidades donde desarrollamos nuestras actividades.

En nuestra visión entendemos a la Economía Social como una fuerza de colaboración para la generación productiva, comercialización, distribución y consumo final, siempre orientada a las necesidades de las comunidades, a través de crecimientos organizados y de perspectivas que buscan una equitativa y justa distribución de la riqueza, así como mejorar las condiciones de trabajo y de vida tanto individual como colectiva.

A nivel internacional, la economía social tiene su origen en el asociacionismo obrero del siglo XIX. Frente a la degradación de las condiciones de vida, la explotación de los obreros, el desempleo y la migración a las ciudades que provocó la Revolución Industrial, los obreros se organizaron y surgieron las primeras cooperativas y sociedades mutualistas de la era moderna.

Históricamente, el sector social de la economía, adquirió un fuerte impulso en Europa a mediados del siglo XX; sin embargo, en el contexto de una Economía Mixta y de Bienestar keynesiano, dicha alternativa fue ensombrecida principalmente en los países de Europa Central y Oriental.

Es en la década de los años ochenta, principalmente a través de las cooperativas, mutualidades, asociaciones y fundaciones, que la economía social empieza a jugar un papel importante en la resolución de problemas sociales y de interés general.

En este nuevo marco, las nuevas asociaciones desviándose del enfoque político y cultural hegemónico de los años 1970, propusieron nuevas formas organizacionales y de soluciones a los problemas sociales locales.

En este mismo orden de ideas destacan las llamadas organizaciones de “Promotores de proyectos”, constituidas a partir de la implicación de una o varias personas, por ejemplo en el cuidado de los niños. En Suecia, ya para 1994 funcionaban mil 768 estructuras no municipales de servicio de guardería que recibían el 12% de los niños beneficiarios de la estructura de recepción, entre las que se encontraban mil 020 cooperativas de padres y 117 de trabajadores.

En España, en 1992 se constituyó la Confederación Empresarial Española de Economía Social (CEPES), y actualmente es la máxima institución representativa e integra a 28 organizaciones con más de 200 estructuras de apoyo a nivel autonómico bajo el concepto de economía social, además de que unifica jurídicamente a las mismas. Representando el 12% del PIB, con una facturación de más de 150,978 millones de euros, y los intereses de más de 44,500 empresas, 2,215,000 puestos de trabajo y 16,528,000 personas asociadas.

Sin duda, las entidades de la economía social española han demostrado capacidad para hacer frente a las complejidades del ámbito socioeconómico. Al mantener los empleos, que de la manera tradicional de producción se hubieran perdido, no ha sido sólo un amortiguador de la economía en tiempos de crisis, sino que la organización en sociedades agrarias de transformación constituye a asentar a la población en las zonas rurales, permite el acceso de los ciudadanos de bajos ingresos a bienes y servicios que de otra forma no tendrían, favorece el agrupamiento de profesionales en cooperativas de enseñanza y empresas de inserción permitiendo el libre flujo del conocimiento.

En México, la Economía Social puede denominarse “El sector social”, y se refiere a los que trabajan bajo alguna modalidad de forma asociativa, comunitaria, colectiva o cooperativa; incluyendo aquí a quienes trabajan por cuenta propia, de manera individual, familiar, ya sea formal e informal.

El sector social de la economía en el país, está concebido en el Artículo 25 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos como una columna del desarrollo nacional, junto con los sectores público y privado. En mayo del 2012, el Senado de la República avaló por unanimidad expedir la Ley de la Economía Social y Solidaria, que establece mecanismos para fomentar el desarrollo, fortalecimiento y visibilidad de la Actividad Económica del Sector Social de la Economía, y definir las reglas para la promoción, fomento y fortalecimiento del Sector Social de la Economía, como un sistema eficaz que contribuya al desarrollo social y económico del país, a la generación de fuentes de trabajo digno, al fortalecimiento de la democracia, a la equitativa distribución del ingreso y a la mayor generación de patrimonio social.

Con la aprobación de esta ley también se creó el Instituto Nacional de la Economía Social que se desempeña como un órgano administrativo desconcentrado de la Secretaría de Economía y cuenta con autonomía técnica, operativa y de gestión. En este sentido, el país cuenta con un marco jurídico que reconoce, fomente e impulse al sector social de la economía como un motor de desarrollo y crecimiento económico.

Aunque históricamente la economía social ha tenido varias vertientes, uno de sus principales componentes es el del cooperativismo, y el cual sirve de ejemplo para dimensionar la importancia del llamado tercer sector. A nivel mundial, las cooperativas cuentan con casi mil millones de socios y generan más de 100 millones de empleos, un 20% más que las firmas multinacionales y garantizan el sustento de cerca de un cuarto de la población del mundo.

En toda la Unión Europea el sector social -que incluye también a las sociedades laborales, los centros especiales de empleo, las empresas de inserción, las fundaciones, entre otras- da trabajo a 14 millones de personas, y tan sólo en España aporta el 12.5% del PIB y factura más de 150,000 millones de euros, genera 2.2 millones de puestos de trabajo y beneficia a más de 16.5 millones de personas relacionadas de una u otra manera con su actividad.

En el caso de América Latina, destacan países como Uruguay donde las cooperativas son responsables del 3% del PIB, producen el 90% de la leche, el 34% de la miel y el 30% del trigo. En Brasil, las 6,600 cooperativas vinculadas a la Organización de las Cooperativas Brasileñas reúnen a más de 10 millones de cooperativistas y dan empleo directo a casi 300 mil personas. En Argentina existen unas 13 mil cooperativas registradas que dan empleo directo a más de 265 mil personas.

En México, existen alrededor de 60 mil Organismos del Sector Social de la Economía (OSSE), de los cuales aproximadamente la mitad 29 mil son ejidos y sólo 15 mil son sociedades cooperativas que agrupan a 7 millones de socios. Cabe mencionar que el -recién creado- Instituto Nacional de la Economía Social (INAES), pese a que una de sus funciones es la de “llevar a cabo estudios, investigaciones y la sistematización de información que permitan el conocimiento de la realidad de los Organismos del Sector y de su entorno, para el mejor cumplimiento de su objeto”, aún no cuenta con los datos estadísticos que expliquen la realidad de este sector, entre ellos, su aportación al PIB nacional, empleos e ingresos generados, principales ramas de actividad, etc.

De acuerdo con los resultados del “Diagnóstico del Programa de Fomento a la Economía Social, 2013”, el principal problema que el programa insignia del INAES buscará solucionar es que “El Sector Social de la Economía no se ha consolidado como una opción de inclusión productiva, laboral y financiera”.

En la práctica, desde el IINFODE nos hemos dado cuenta que factores culturales, las transferencias de recursos mediante programas sociales, los bajos recursos para desarrollo de proyectos productivos, así como la corrupción en el país, son elementos que han afectado no solo a la economía social sino a que han limitado las potencialidades de las personas para desarrollarse, cambiar sus condiciones sociales y con ello acceder a una mejor calidad de vida.

La experiencia internacional nos sugiere que el emprendimiento colectivo puede ser una solución frente a la crisis del desempleo, si consideramos la enorme contribución y el potencial que la economía social representa para algunas economías, donde se apuesta en los modelos de gestión y producción por principios de solidaridad, cooperación y democracia.

Recientemente en México, se han hecho esfuerzos importantes que es necesario destacar, como la creación del Programa “Jóvenes Ecosol”, el cual es impulsado en conjunto por el Instituto Mexicano de la Juventud (IMJUVE) y el INAES, y tiene como objetivo “posicionar la economía social como un medio para el desarrollo de los jóvenes, empoderándolos para que generen su propia fuente de empleo formal e ingresos”.

Empero, es muy probable que uno de los grandes problemas comience con situaciones semánticas, conceptuales o de perspectiva. De México hasta la Patagonia la mayoría de los programas sociales tiene un enfoque de combate o erradicación: combate al rezago educativo, combate a la pobreza, etcétera, sin embargo, poco se usa la palabra generación, que lleva de forma tácita la contención, atención y combate a la diversidad de problemas sociales.

En nuestro país las acciones de la sociedad civil son cada vez mayores. La participación de la sociedad en distintos proyectos se ha convertido en una opción a los problemas locales. Y las acciones que desarrollan están creciendo pero la construcción y consolidación de la economía social, requiere poder social, ideológico y político. A ello puede contribuir la formación de una alianza progresiva, integrada por múltiples actores colectivos, sociales, culturales, económicos y políticos, que a pesar de sus diferencias y conflictos de intereses o de otro tipo se sostenga con base en ciertos acuerdos básicos compartidos, que la constituya en una comunidad política democrática capaz de definir senderos de acción política orientados éticamente por lograr una sociedad más justa.


Fuentes Consultadas:
http://www.inaes.gob.mx/doctos/nociones1%20x%20web/index.html
http://www.inaes.gob.mx/index.php/ley-de-economia-social-y-solidaria
http://www.diputados.gob.mx/leyesbiblio/pdf/less.pdf
http://www.bancomundial.org/es/topic/jobsanddevelopment/overview
http://www.ilo.org/global/topics/employment-promotion/cooperatives/lang--es/index.htm
http://www.aciamericas.coop/hechos-y-cifras-del-cooperativismo
http://www.eleconomista.es/emprendedores-pymes/noticias/6359633/12/14/la-economia-social-eleva-su-facturacion-enespana-y-ya-supone-un-125-del-pib.html#.kku8rrezrdpvk8i
http://cepes.es/
http://www.inegi.org.mx/est/contenidos/proyectos/cn/pibt/
http://www.banxico.org.mx/
http://www.coneval.gob.mx/paginas/principal.aspx
http://www.inaes.gob.mx/index.php/transparencia/participacion-ciudadana/ejercicio-de-rendicion-de-cuentas-a-lasociedad/resultados-de-la-evalucion-de-fonaes/diagnostico-del-programa-de-fomento-a-la-economia-social
http://www.inaes.gob.mx/doctos/pdf/transparencia/diagnosticopfes/resumen_ejecutivo_diagnostico_inaes.pdf

La ciudad de México ¿una ciudad gay friendly

Alejo Sánchez

En el Distrito Federal, la tercera causa de discriminación es la orientación sexual1. A pesar de esto, México ha sido el segundo país en América Latina (después de Argentina) en legislar en pro de los derechos de la comunidad LGBTTTI (lesbianas, gays, bisexuales, travestis, transexuales, transgénero e intersexuales). La capital del país es la primera entidad en aprobar el matrimonio entre personas del mismo sexo, a principios de 2010. Además, México se coloca como el segundo país en América del Norte en despenalizar la unión legal entre homosexuales en todo el territorio, gracias al reciente fallo de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, incluso antes que los Estados Unidos. Teniendo esto como referencia, ¿es realmente la Ciudad de México un espacio atractivo para las personas con orientación e identidad sexual diferente a la norma? ¿O será que vivimos en una ciudad que únicamente aparenta ser tolerante?

Legislaciones en pro de la comunidad LGBTTTI

¿Sabías que según las estadísticas de mayo de 2015, únicamente se ha divorciado el 1% de los matrimonios entre personas del mismo sexo en la capital del país? Es decir, de los 5,400 matrimonios que existen entre la comunidad, apenas se han separado legalmente menos de 60. Esto es un indicador de una responsable toma de decisiones y compromiso entre las parejas que se han unido, por lo que parece pertinente revisar la forma en cómo hemos llegado hasta aquí.

Contamos con un primer antecedente que aprobaba la convivencia de dos personas de sexo indistinto ante la ley. Hacia noviembre de 2006, la Asamblea Legislativa del Distrito Federal aprobó por mayoría la “Ley de Sociedades de Convivencia”, la cual reconocía los derechos de dos o más adultos que han compartido su vida, sin importar el sexo o parentesco o la relación que tengan.

A finales de 2009, se aprobó en la capital del país el matrimonio entre personas del mismo sexo, con mayoría de votos en el congreso local por parte de legisladores de izquierda. Así, se hicieron reformas en el artículo 146 del Código Civil del Distrito Federal, que ahora reconoce y otorga los mismos beneficios a una pareja lésbica u homosexual en comparación con los que recibe una pareja heterosexual, como el acceso a créditos de vivienda conjuntos y la seguridad social2. Esta ley entró en vigor en marzo de 2010, mismo mes que vio realizar la primera boda gay en la Ciudad de México, en la cual contrajeron matrimonio Sebastián Becerril y Rafael Ramírez Arana.

De igual manera, en agosto de 2010, la Suprema Corte de Justicia de la Nación, con 9 votos a favor y 2 en contra, dio el fallo a favor de la adopción entre parejas del mismo sexo. En 2011, un matrimonio de dos mujeres se convirtió en el primero en adoptar a un hijo.

En México, la sodomía dejó de ser un crimen hacia principios del siglo XX, sin embargo, de 2010 a 2013 se registraron 219 crímenes de odio relacionados por la homofobia3. Ocupamos, vergonzosamente, el segundo lugar en el mundo en crímenes de odio por la misma causa4.¿Realmente necesitamos una legislación pro homofobia para contarnos como un país de esa índole?

¿Qué está fallando? Percepción sobre la comunidad LGBTTTI

Cuatro de cada diez personas en México no estarían dispuestos a permitir que una persona homosexual viviera en su casa5. Contamos con la legislación suficiente como para tratar de iguales tanto a una pareja homosexual como a una pareja del mismo sexo. Entonces, ¿qué está fallando?

La percepción dentro del Distrito Federal no cambia radicalmente a la registrada en el resto del país. Según la “Encuesta Sobre Discriminación en el Distrito Federal” del año 2013, la capital tiene un alto grado de intolerancia, con una calificación de 7.2 sobre 10 al ejercicio de discriminación. La orientación sexual es percibida como la razón número 3 para ser discriminado.

En el Distrito Federal la discriminación es un delito que se sanciona hasta con 3 años de prisión, según el artículo 206 del Código Penal de la capital. Parte del problema radica en que del 100% de las personas encuestadas que han vivido discriminación, únicamente el 4% decidió hacer una denuncia al respecto, por lo que la apatía social juega un papel fundamental en el ejercicio de los derechos humanos.

Ahora bien, la violencia y la discriminación no terminan en la orientación sexual. Dentro de la Ciudad de México, 71.2% de las personas transgénero han sido discriminadas, mientras que en América Latina y Brasil se verifica el 79% de los asesinatos totales contra las personas trans desde 2008, con 1,188 muertes.

¿En qué lugar nos encontramos en el mundo?

En 2015, la aplicación para citas gays Planet Romeo6, en colaboración con la Universidad Johannes Gutenberg de Mainz, en Alemania, realizó una encuesta global con cada uno de los usuarios registrados en esta app. Así pues, esta base de datos cuenta con la información de 115 mil hombres en todo el mundo, de los cuales 572 son mexicanos. Así se expresa de manera concisa cómo es visto el ser gay, el trato que se recibe por serlo y qué tan satisfechos se encuentran por ser de orientación homosexual.

Nuestro país figura en el número 32, por debajo de países como Uruguay (5), España (13), Argentina (15), Cuba (29) y Costa Rica (30), donde se califica el qué opinan los demás, el cómo actúan ante parejas del mismo sexo y la satisfacción de vida que tienen las mujeres y hombres homosexuales de vivir en dicho país.

Así pues, México recibe una calificación “mediana” en cuanto a la aceptación por las personas que se sienten atraídas por el mismo sexo. Si bien, la muestra arroja una calificación reprobatoria en cuanto a los términos de opinión pública (45) y conducta de las demás personas hacia la población gay (53), los encuestadores dieron una calificación bastante alta en cuanto a la satisfacción de vivir en México (72).

Entonces, ¿qué está pasando en nuestro país?

Ophelia Pastrana, mujer transgénero e ícono de la comunidad, expresa que “no hay política pública ni legislativa que alcance a modificar rápidamente una cultura”.

Vivimos una transición bastante lenta entre los papeles tradicionales otorgados al hombre y la mujer, por lo cual seguimos reproduciendo una visión estereotipada sobre los roles que “corresponderían” a una persona según su género. En consecuencia, la violencia contra las mujeres ejemplifica el rechazo por la persona que ejerce dicha visión, de lo cual se desprende la violencia hacia las personas lesbianas, gays, bisexuales, transgénero, transexuales, travestis e intersexuales, ya que se atenta contra el rol preestablecido del hombre. Una legislación no alcanza para lograr un cambio cultural en cinco años.

La fuerza que tienen los medios de comunicación preponderantes en nuestro país son un factor que ayudan a “caricaturizar”, y en consecuencia a desapegar de la realidad, a las y los homosexuales en nuestro país, reforzando un estereotipo y encerrando una visión que coloca a la comunidad LGBTTI como inútil, lasciva, fuera de nuestra vida común y corriente. Además, no existe una política pública de sensibilización sobre la diversidad sexual, ni por orientación ni por identidad sexual, por lo que la población en general la asimila como ajena a la comunidad, teniendo una postura vaga de tolerancia y aplicando una actitud de “si no me pasa a mí, no me afecta”.

La vigente censura de actividades culturales que tengan como eje principal el ser homosexual, como ocurrió la obra de teatro “Un corazón normal”, en Monterrey, es un reflejo de que la población se siente ajena e incluso ofendida por la comunidad LGBTTTI.

¿Qué camino entonces hay que seguir? Es necesaria una política pública de sensibilidad (así como lo hay para prevenir ETS, por ejemplo), para hacer ver al grueso de la población que la comunidad lésbico, gay, transgénero, transexual, trasvesti e intersexual vive entre nosotros, y que existe al menos un integrante de la familia con dicha orientación o identidad sexual. Se calcula que uno de cada diez hombres son gays, además de que cada hijo que tiene una pareja, existe el 33% por ciento de que éste sea homosexual. Asimismo, es importante excluir a la iglesia tradicional de la toma de decisiones que pueda tener al respecto de esta materia, como ocurrió en Monterrey, y reforzar los valores de respeto, inclusión y tolerancia entre la población más joven, para lograr un verdadero cambio gradual en cuanto a la cultura y la percepción que se tiene sobre las personas LGBTTTTI.


1. Encuesta sobre Discriminación en la Ciudad de México. 2013.
2. Resolución aprobada hasta el año 2011 a nivel nacional.
3. Información proporcionada por la Organización Civil Letra S
4. Información proporcionada por el Instituto Oikos Centro Integral
5. Encuesta Nacional Sobre Discriminación en México 6. Consultado en https://www.planetromeo.com/lgbt/gay-happiness-index/

Tiempos y Contratiempos ¿Qué sí y qué no en los proyectos de economía social?

Olimpia Flores

Una entrevista a Nelly Chávez Moreno, presidenta del Instituto de Investigación y Fomento al Desarrollo A.C. en la que encontraremos una visión crítica y no común sobre el acompañamiento de la sociedad civil a proyectos de economía social.

En su experiencia reciente, en 2012 emprendió un proyecto en la región de los Tuxtlas, para producir flores, específicamente anturios y heliconias; en el 2013 en Catemaco, Córdoba, Veracruz y Xalapa, emprendieron un proyecto de artesanías con lirio acuático; y en 2014 uno de costureras y carpinteros en la ciudad de Xalapa. Este 2015 emprende un proyecto de bordado con mujeres.

-Nelly, ¿cómo determinas en qué lugares hay condiciones para que fructifique un proyecto?

Al principio lo hacíamos de la nada, conociendo lugares, visitando comunidades que se pudieran interesar como con el proyecto de los anturios y heliconias. Pero así, al azar, unos siguen creciendo y otros no.

Luego buscamos grupos más organizados, que tuvieran una necesidad de proyectos productivos para la generación de ingresos. Y que contaran además con ciertas nociones de una actividad productiva. La que sea.

El problema es que de la nada te llevas mucho más tiempo que no tienes, a plazos de los subsidios del Gobierno Federal. Así que es mejor encontrar grupos ya con cierta vocación. De esta manera es más fácil crecer y terminar el ciclo de su formación, a pesar que tuviéramos que medio profesionalizar a un grupo empezando por enseñarles carpintería, por ejemplo.

A partir de otros proyectos se hacen vínculos con las ciudades que nos da pie para conocer otras comunidades. Lo hicimos por ejemplo a través del DIF de Veracruz que tiene varios módulos en colonias marginadas con cuyos encargados o líderes nos contactaron.

Empezamos idealmente a tratar de conectar proyectos rurales para que sus productos se vendieran a través de proyectos urbanos.

Pero a partir de que el Gobierno Federal impulsa la Cruzada contra el Hambre, se están desmantelando los módulos para hacer los comedores comunitarios que promueve. En algunos intentan pagarles a unos beneficiarios, pero en otros no. Por ejemplo les dotan de paquetes de 40 gallinas a 30 beneficiarios. El problema es que el espacio es urbano y no tienen el lugar apropiado. Aunque el comedor represente un bien comunitario mayoritario, a quienes venían trabajando en sus proyectos, no se les brinda alternativa.

Tenemos también un promotor de la región que ubica en las comunidades a los posibles grupos.

-¿Cuando tu empiezas un proyecto que te dices a ti misma que estás emprendiendo?

Organización Comunitaria para la Generación de Ingresos.

-Así de claro. ¿Tienes un plazo? ¿Ya llegas con planeación?

Si, con toda la planeación. Durante los primeros años sólo tuvimos financiamiento del Gobierno Federal, entonces hay que trabajar a los plazos del gobierno y ahora, contamos con recursos privados y tenemos más flexibilidad para trabajar. La ventaja con los privados es que tienes más dinero y más tiempo. Trabajar sólo con recursos de gobierno no me gusta porque no les interesan los resultados sino sus listas y sus comprobaciones. No parece que les importe el resultado.

Y luego, no tenemos garantía de que nos van a volver a dar recursos para este proyecto. Se pierde la continuidad. El gobierno no quiere ver que tienes cinco años trabajando con un mismo grupo.

Ellos sí lo hacen con los programas como lo que hoy es Prospera. Subsidiar a la gente por plazos verdaderamente prolongados. Entonces no hay garantía de que el gobierno te va a dar recursos otra vez. Pasa mucho que las organizaciones abandonen a los grupos porque ya no tienen recursos.

O me pasa que de aquí a que me vuelven a dar recursos, se hacen pausas porque no tenemos dinero para volver a visitar a los grupos. Se truncan los procesos, la gente se desanima porque no hay continuidad en el acompañamiento.

-¿Cuánto te lleva un procesos de acompañamiento para conducirlos hacia la autonomía?

Hasta cuando tengan toda la posibilidad de organizarse solos incluso sin apoyo gubernamental.

Así con esas pausas, casi se trunca un proceso con las productoras de anturios y heliconias. El gran problema con las mujeres indígenas es que no están educadas para participar en la producción, les es negada según la tradición y la costumbre. Hacen falta otros dos o tres años más, después de que he estado trabajando con ellas desde el 2011.

Después de la entrega de recursos trabajé 6 meses y luego al siguiente año otros 6 meses, pero al año siguiente no me dieron recursos, así que se suspendieron las visitas.

Además el etiquetado de los recursos no alcanza. Por ejemplo me dan 20,000 pesos para infraestructura que definitivamente no son suficientes. Trabajamos más bien con los recursos privados.

-¿En qué momento pueden ser regionales los proyectos?

Hay un problema de estructura de los programas. INDESOL, por ejemplo te da recursos para proyectos pequeñitos. Pero si quieres saltar a un proyecto de SAGARPA o la Secretaría de Economía, el requisito es poner a mitas: si pido un tractor, necesito poner la mitad del costo o por ejemplo en tierras; pero las mujeres indígenas no tienen acceso a la tierra, no es de ellas, ni menos tienen capital.

Se vuelve un círculo vicioso, porque estás siempre dependiendo de la escasez de los recursos. No hay un record que diga que los grupos tienen trayectoria y merecen el apoyo. Es casuístico cada vez.

-¿Se padece la relación con el gobierno? ¿Es un obstáculo?

Es bueno que el gobierno esté dando recursos para pequeños grupos, pero tendrían que contemplar las posibilidades de crecer. Hay más candados que oportunidades porque muchas organizaciones no han hecho correctamente las cosas.

Los recursos de SAGARPA, no son para mujeres son para hombres, porque tienen más recursos y posibilidades; la oportunidad no es para ellas. Si el tractor cuesta un millón y medio de pesos, la dependencia pone la mitad, y en consecuencia ellas tendrían que aportar lo mismo, no van a tener la parte que hace falta.

-¿Los proyectos no podrían jalar a los más pequeños?

Lo que sucede es que los proyectos medianos castigan a los pequeños, porque pagan muy barata la mano de obra. Por ejemplo las mujeres del proyecto de bordado no tiene acceso a concluir un proceso productivo. Ellas lo que saben es bordar, pero no confeccionan una prenda entonces siempre va a haber quien se aproveche de ellas. Las autoridades parten de la lógica de que si cada cuello bordado se los van a pagar a 15 pesos, está bien porque antes no tenían nada. Pero obtuvimos un financiamiento para que aprendan a confeccionar, con la expectativa de que ganen más.

-¿Cómo salir de la lógica de pequeño proyecto productivo para tener una lógica regional? Escapar a la soledad al aislamiento porque no se vinculan entre ellas.

Sí es una opción una sociedad civil. Pero el Gobierno tendría que ser menos rígido para ciertas cosas. Estamos intentando que esta línea de producción se pueda vender en el DF o llevarlo a Cancún, dónde estos productos se venden.

A l@s dictaminadores les cuesta confiar en los grupos y suponer que por ejemplo puedan poner una tienda en línea o tener una página de Facebook, entonces no apoyan a los proyectos.

Los burócratas y las personas que dictaminan no tienen una mentalidad más ambiciosa. Suelen condena a los grupos a perpetuar su misma condición.

No hay posibilidad de salir de ese círculo vicioso. No vislumbran otro tipo de actividades productivas como de conocimiento.

-¿Es corta la perspectiva del Gobierno Federal?

No parecen tener una visión si se les ocurre llevar gallinas a espacios urbanos que no tienen ni siquiera un patio, tienen que destinar un cuarto de su casa, cuando muchas veces no tienen espacio ni siquiera para vivir.

Es muy importante que una asociación empiece con proyectos pequeños pero para saltar a proyectos más ambiciosos con otro tipo de apoyos.

En general la gente no concebimos todo lo que implica considerar las diferencias que existen. El sector rural está muy idealizado.

-¿Idealizado?

Pues que son unos pobrecitos a los que hay que ayudar. Y que todos tienen una cierta moral.

-Cuando ya estás allí, ¿cómo va cambiando la gente, cómo modifica actitudes como se relaciona con el resto de la comunidad y sus autoridades formales?

Nosotros como grupo no nos encargamos de sostener las relaciones formales con la comunidad. Lo hago por respeto al grupo, muchas veces están divididos y la gente es la que sabe cómo relacionarse con sus autoridades locales.

Los ayudamos a que ellos aprendan a tener sus propias relaciones. Y además lo hacemos así para que no me pidan dinero y para que vayan aprendiendo a conducirse por sí solos. Por ejemplo el año pasado hicimos un proyecto de huertos. Nuestra promotora seleccionó a la gente, bajo la consigna de que invitara a todos, la gente que va a quedarse en el proyecto es la que quiere trabajar. A través de ella nos vinculamos con la escuela para que nos prestaran un salón; ella también obtuvo un curso con el DIF y con ella vamos a instrumentar un curso de derechos humanos.

Y es mejor que sea una persona del mismo lugar la que se mueve y no gente ajena. Y ellos saben mejor sus opciones y sus modos mismos dentro de la comunidad. Nosotros buscamos que la gente se mueva por sí misma y entienda que lo que se obtiene no es para la organización, sino para el proyecto que es de ellos.

-¿La gente da de sí, se da a crecer?

Es un proceso que tiene que ser constante y de confianza. Por ejemplo van los técnicos de SAGARPA y les piden una cooperación a cada quien de 50 pesos que para los pasajes o los gastos del extensionista. Se pervierte la relación, porque si no da la aportación no está en la lista para que le den los insumos. Nosotros hacemos énfasis en que no les pedimos dinero. Nunca les hemos pedido para nada. Pero tampoco el proyecto da lo que no tiene que dar, como comprar refrescos. Siempre hay que estar insistiendo e incluso orillarlos a que hagan las erogaciones que tienen que hacer como para la luz del local, o la renta, porque si la asociación les da todo creen que así es para siempre.

Si mantenemos la constancia y la confianza, la gente está más presente. Y grupos, aprenden a tomar decisiones y a hacer las cosas que tienen que hacer por su cuenta. Incluso dan más, como ofrecernos un local para funcionar en lugar de cobrarnos una renta.

-¿Cómo es que el proceso va logrando que se hagan dueñas de la toma de decisiones?

Dentro de la capacitación tenemos una parte de organización comunitaria, en donde se les muestra la ventaja de tener una organización horizontal y democrática, de tomar decisiones en conjunto. Y que tienen que aprender a hacerlo. Se los enseño, pero en el proceso, dejo que vayan haciendo las cosas por sí mismas.

Los problemas entre ellos también tienen que resolverse autogestivamente. Si una de ellas quisiera quedarse con el local, o la maquinaria, por ejemplo, la cosa es que el resto no se deje. Les ayudé además con un pequeño contrato que firmaríamos todas, incluso yo y la dueña del local de que nadie se podía quedar con sus cosas.

El chiste es que usen las cosas para lo que son y no dejen que se empolve. Ni mucho menos que el grupo tenga la tentación de repartirse todo. Si eso sucede, nos llevamos todo con otro grupo a trabajar. Es parte de la certeza y de la confianza que pueden tener. Va en la capacitación desde el principio.

-¿Cuáles son tus acentos en la capacitación? ¿Qué es lo que te importa que la gente aprenda? ¿En qué consiste el acompañamiento? ¿A qué hora puedes decir que ya estuvo?

Organización comunitaria y desarrollo empresarial. Tienen que mejorar todos sus procesos. A nosotros no nos gusta que les compren las cosas por lástima, sino porque lo valen, los grupos tienen que evitar esa compra y procurar ofrecer productos útiles o artesanales que tengan calidad. No toda la artesanía es bonita, o útil, o identifica a su lugar. ¿Para qué quieren hacer plumas de chango en Catemaco? Ese es otro círculo vicioso que hay que romper. Tienen que aprender a competir, a tener calidad, a conocer el mercado…con ellas definimos lo que es calidad, por ejemplo con las flores, que sean más grandes, que tengan mejor color y así ellas aprendieron, se dieron cuenta de que tenían que usar composta.

Romper el círculo vicioso de la pobreza permanente y la mala calidad de su producto. Por ejemplo el grupo de carpintería ya trabaja de fijo con un arquitecto y hacen puertas y otras cosas.

También siempre está esta parte de género…

-¿Cómo son esos procesos de formación más que de capacitación?

Desde los talleres, pero mucho también desde la práctica cotidiana. A veces están parejas trabajando y ellas se distraen porque una de ellas tiene que servirle en ese momento un vaso de agua a su marido, aunque estemos aprendiendo cómo sembrar las flores. Hablé con uno y con otro. Allí es un espacio de todos en donde nadie sirve a nadie. El hombre dejó de ir y mejor, para que no se dé cuenta de cuánto gana su esposa. Insisto mucho. Por favor no les cuenten cuánto ganan, porque se los van a quitar. Sean cuidadosas, no digan. Lo que quiero es enseñarlas a manejar su dinero, que tengan sus propias cuentas. Al final van a aprender ellas pero también ellos a que no tiene caso estarles quitando el dinero a las señoras, sino dejarlas avanzar.

Es muy complicado, siempre me estoy moviendo con mucho cuidado, porque allí hay en medio violencia. Yo soy cuidadosa y quiero que ellas sean cuidadosas también.

-¿De qué rangos de edad participan?

Prefiero que haya jóvenes porque hablan más español y están más abiertas. Ellas van jalando a las más grandes. Y poco a poco se van soltando hasta para hablar, porque no hablan, desde niñas les han dicho que no pueden hablar y menos español. Y las que son más sueltas, son consideradas las “cualquieritas” de la comunidad. Además las mayores no se movilizan como las jóvenes. “Vamos a Córdoba” “No, yo no voy”. Entonces tengo que ser flexible y llevar a los niños o incluso que las acompañen los señores. ¡¿De verdad creen que por salir ya se van a ir a acostar con otro?! Se ríen los hombres. Cada vez las dejan más. Los hijos mismos consideran menos a sus mamás. “Es que mi mamá no debió de haber ido porque se vaya a perder” Y yo, “pues que tu mamá es idiota”? mueren de risa pero se dan cuenta de sus absurdos.

-¿Aprenden a ser autónomas? ¿Alguna vez has dejado un grupo marchando por sí solo?

Una chica de Soteapan muy movida, pero porque salió a trabajar a Tamaulipas, entonces tenía más seguridad y soltura, para irnos a una feria a vender. Me da gusto verla. Como grupos no, pero como personas sí, aprenden, cambian, algo se llevan.